
Nueve años del 19-S: reconstruir también es escriturar
Dónde quedó la reconstrucción
Nueve años después del sismo de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017, el balance tiene dos columnas que casi nunca se leen juntas.
La primera es de avance. Según el Portal para la Reconstrucción del Gobierno de la Ciudad de México, se concluyeron 20,477 edificaciones de las 22,141 que resultaron afectadas: 92.5%. El Segundo Informe de Gobierno de Clara Brugada reportó que este año se atendieron 90 viviendas unifamiliares y 578 multifamiliares.
La segunda columna es de pendientes:
- 225 multifamiliares cuya reconstrucción o rehabilitación está por iniciar, sin fecha definida.
- 1,439 unifamiliares y multifamiliares actualmente en proceso bajo la Comisión para la Reconstrucción (CRCM) y el Instituto de Vivienda de la CDMX (INVI).
- 10 edificios cuya demolición no ha comenzado, con el argumento de conflicto legal entre vecinos.
Y una cifra que no aparece en los reportes de avance: las escrituras que no se han entregado.
El eslabón que falta: la escritura
El caso del edificio General Pedro Antonio de los Santos 50 (San Miguel Chapultepec, Miguel Hidalgo) es el más elocuente. Los dueños recibieron sus departamentos en obra gris el 2 de noviembre de 2024, junto con 18 unidades redensificadas —estas sí con acabados—. Desde entonces iniciaron la lucha administrativa, ante el gobierno y la Notaría 10, para obtener sus escrituras. Dos años después, siguen en trámite.
Peor: una de las damnificadas denunció que desde marzo de 2025 el gobierno capitalino ya rentó al menos cuatro departamentos redensificados, entre cinco y ocho mil pesos al mes, cuando el acuerdo original con los dueños establecía que esas unidades solo podían venderse. El gobierno paga el mantenimiento de los inmuebles rentados, pero —señalan— no informa a los condóminos.
La consecuencia jurídica es la trampa: ante la ley, los damnificados son “expropiados”, no “propietarios”. La Procuraduría Social les ayudó a poner orden en el edificio, pero los desconoció por ese motivo. Sin escritura no hay reglamento interno exigible, no hay representación legal del condominio, no hay control sobre quién entra.
Y hay un caso que no admite espera: el edificio Patricio Sanz 529 (Del Valle Centro, Benito Juárez) sigue con letrero de “dañado por el sismo” y riesgo de colapso, sin rehabilitación. El motivo alegado: llegaron nuevos propietarios después del siniestro que no pueden ser beneficiarios del programa de reconstrucción.
La abogada y activista Carla Escoffié lo resumió para SinEmbargo: la respuesta de las autoridades fue “lenta” y no estuvo a la altura de las necesidades.
Resiliencia: lo que la ciudad sí aprendió
Sería injusto describir nueve años solo como deuda. La Ciudad de México construyó infraestructura institucional que en 2017 no existía, y algunas piezas son genuinamente valiosas:
- Un portal público de reconstrucción con seguimiento por inmueble. Es la base de cualquier política de resiliencia: no se gestiona lo que no se mide. Su siguiente paso natural es el atlas de unidades habitacionales que el gobierno capitalino prepara para ubicar viviendas sin escrituras —una herramienta que sirve tanto para la reconstrucción como contra el despojo.
- Microzonificación y estudios de riesgo que hoy condicionan permisos en zonas específicas. El suelo blando del poniente no se descubrió en 2017, pero se incorporó a la práctica.
- Tecnología de resiliencia doméstica a escala. Brugada reportó más de 16 mil tecnologías ecológicas instaladas: captación de agua de lluvia, calentadores solares, huertos urbanos. No son medidas sísmicas, pero apuntan al mismo principio: la vivienda como sistema, no como techo.
- Cogestión con vecinos. Buena parte de los 20 mil edificios concluidos se reconstruyeron con participación directa de condóminos — el modelo que hoy la CDMX exporta como política habitacional.
La tesis: la resiliencia es jurídica antes que estructural
Aquí está la idea que merece salir de este aniversario: una ciudad no es resiliente cuando sus edificios resisten; es resiliente cuando las personas que viven en ellos tienen derechos exigibles sobre ellos.
Un edificio rehabilitado sin escritura es una bomba de tiempo administrativa. Si el condominio no puede constituirse legalmente, no puede contratar un seguro de daños, no puede exigir cuotas de mantenimiento, no puede decidir por mayoría si rehabilita o demuele. Cada decisión colectiva queda atrapada en la indefensión de sus ocupantes. La reconstrucción física avanza al 92.5%; la reconstrucción jurídica avanza por debajo del recurso de amparo.
El pronóstico es que el siguiente sismo no llegará en 30 años, sino cuando se cumpla el ciclo de recurrencia, y la ciudad volverá a mirar la misma lista de edificios. Lo que decida hoy sobre escrituras, seguros de condominio y reglamentos internos será más determinante que cualquier refuerzo estructural adicional.
Nueve años es tiempo suficiente para haber aprendido algo incómodo: el concreto se puede volver a colar; el papel que faltó, no se improvisa.
Fuentes
- Ya pasaron 9 años del sismo y la reconstrucción no concluye — SinEmbargo (19-Sep-2026)
- A nueve años del 19S, damnificados siguen sin escrituras — Proceso (20-Sep-2026)
- 19S: la vida en un edificio en riesgo de colapso — El Sol de México (20-Sep-2026)
- Reconstrucción tras el 19-S en CDMX: más de 1,500 viviendas siguen en obra — Posta Mx (19-Sep-2026)
- Portal para la Reconstrucción — Gobierno de la Ciudad de México
