
Fibra SOMA fija su primer año base ambiental: qué cambia cuando el sector mide
El anuncio
FIBRA SOMA publicó su Reporte de Sostenibilidad 2025 y, con él, estableció por primera vez un año base para medir el desempeño ambiental de su portafolio. Tres elementos son nuevos:
- El primer inventario de emisiones de gases de efecto invernadero de la Fibra, elaborado con la metodología del GHG Protocol.
- El primer análisis de riesgos climáticos, con apoyo de una firma independiente, para identificar la exposición de sus propiedades a fenómenos como lluvias intensas y escasez de agua.
- El primer reporte de divulgación bajo los estándares IFRS S1 e IFRS S2, desarrollados por el International Sustainability Standards Board (ISSB), presentado ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Los resultados del primer ejercicio
Aunque 2025 se concentró en construir los mecanismos de medición, el reporte ya registra avances concretos:
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Reducción de electricidad de fuentes no renovables (jul–dic 2025, en un inmueble) | 35% |
| Agua tratada reutilizada en el portafolio | 40.1% |
| Tasa de circularidad | 23% |
| Certificación obtenida | LEED Gold en oficinas de Artz Pedregal |
Para 2026, la Fibra anticipa dos prioridades: ampliar gradualmente las certificaciones de sus inmuebles bajo estándares reconocidos internacionalmente y avanzar en la transición energética de sus propiedades, a partir de la información obtenida con la medición.
El director general, José Juan Sordo Madaleno, resumió la lógica del ejercicio: “Establecer un año base sólido es el primer paso para tomar decisiones ambientales con datos precisos, no con supuestos.”
Por qué un “año base” es más importante de lo que parece
En sostenibilidad corporativa hay una jerarquía de madurez. El primer nivel es declarar intenciones: compromisos, metas, narrativas. El segundo nivel es medir: inventarios, líneas base, datos verificables. El tercer nivel es divulgar bajo un estándar comparable: reportar en un formato que un inversionista, un banco o un regulador pueda leer en la misma escala que los de otras empresas.
Lo que ocurrió con Fibra SOMA es el salto del segundo al tercer nivel. Y la elección del estándar no es neutral: IFRS S1 y S2 son la apuesta internacional para que la información de sostenibilidad sea financieramente comparable, es decir, tratada con la misma seriedad que un estado financiero.
Para el sector inmobiliario mexicano, esto tiene una consecuencia práctica. Un inmueble no se vuelve “sostenible” por tener un letrero verde: su desempeño depende de datos que rara vez están disponibles —cuánta agua consume, de dónde viene su electricidad, qué tan expuesto está a inundaciones o a sequía. Cuando una Fibra establece ese año base, convierte el desempeño ambiental en una variable administrable, comparable con la del siguiente ejercicio.
Nuestra lectura: medir cambia el portafolio, no solo el reporte
La parte más interesante del anuncio no es la divulgación, sino el análisis de riesgos climáticos. Identificar si un activo está expuesto a lluvias intensas o a escasez de agua no es un ejercicio de relaciones públicas: es un ejercicio de valuación. Un inmueble en una zona con estrés hídrico tiene un riesgo operativo y financiero que el mercado todavía no cobra de forma consistente, pero que cada vez aparecerá más en la conversación.
Hay un efecto de segundo orden que conviene anticipar. Cuando una Fibra grande mide y divulga, crea una referencia de mercado. Los inquilinos corporativos internacionales ya incluyen criterios de sostenibilidad en sus decisiones de arrendamiento, porque ellos a su vez reportan a sus propios inversionistas. Eso empuja a que los estándares de eficiencia se conviertan en condición para competir por arrendatarios de primer nivel.
Y hay una conexión local que vale la pena mirar: la conversación sobre sostenibilidad en México pasa cada vez menos por la imagen y cada vez más por el agua. En un país donde varias ciudades ya enfrentan restricciones de suministro, el dato de reutilización —40.1% del agua tratada— deja de ser un indicador ambiental para convertirse en un indicador de resiliencia operativa.
Para el lector
- Si inviertes en FIBRAs, incorpora la divulgación ambiental a tu análisis. Un portafolio que mide su exposición climática y sus emisiones es un portafolio con menor riesgo de sorpresa a largo plazo.
- Si eres inquilino corporativo, pregunta por el desempeño ambiental del edificio antes de firmar. Impacta tus costos operativos y, si tu empresa reporta a nivel global, también al reporte de tu matriz.
- Si eres propietario de cualquier inmueble, la lógica aplica a escala: saber cuánta agua se reutiliza y cuánta energía proviene de fuentes limpias es la base para reducir costos.
- Si te interesa la regulación, sigue el calendario de la CNBV. La divulgación bajo IFRS S1/S2 llegará, gradualmente, a más emisoras del sector inmobiliario.
